Un toldo también puede ser la solución de un visionario

Anticiparse a cualquier riesgo o peligro que pueda padecer un negocio es de vital importancia para evitar problemas de la máxima entidad con nuestro comercio. No cabe la menor duda de que es imprescindible garantizar una determinada seguridad en cada uno de los espacios en los que trabajamos. Es el mejor sinónimo de estabilidad, una estabilidad que es también un elemento por el que pelean todas las empresas en los tiempos que corren. Y es que no cabe la menor duda de que en un clima así es mucho más fácil vender.

En los párrafos que siguen, en efecto, vamos a hablar de seguridad, pero no de lo que tiene que ver con robos o hurtos. Tampoco de lo que tiene relación con la seguridad laboral de los trabajadores. Está claro que esos dos aspectos son claves en lo que respecta a la rutina habitual de una empresa, pero el tema que nos toca tratar en este momento no es otro que el de la seguridad de nuestros productos. En otras palabras, de todo eso que es necesario para que se impida su rotura o para que sufran cualquier tipo de daño que les saque de la circulación.

Vienen meses de mucho calor en España, un país que ya de por sí es bastante cálido y que sufre las consecuencias más devastadoras del verano. Esto conlleva una serie de peligros para un negocio. Peligros que están asociados, por ejemplo, a la visibilidad y el color de nuestros escaparates. Y es que el sol puede ser el peor enemigo para ello. No solo por los reflejos que pueda ocasionar y la consiguiente pérdida de visibilidad, sino también por el degradado que pueden experimentar los productos que pasen demasiado tiempo expuestos a su luz.

Un toldo puede ser el mejor aliado a la hora de combatir todos los problemas que os hemos comentado anteriormente. El motivo es simple. Una noticia del diario 20 Minutos informaba de que, con un elemento así, podemos reducir hasta 10 grados el calor que se experimenta en una vivienda o en un local. Si a eso le añadimos que, con él, nuestros productos dejan de estar al sol y que el escaparate gana visibilidad, está claro el porqué de su pertinencia durante los duros meses de verano que se avecinan.

Pero no ha sido el diario 20 Minutos el único que se ha dado cuenta de ello y que ha publicado noticias al respecto. Otra noticia, en este caso de El País, informaba de que, para reducir el calor, el secreto estaba en la lona. Y es que la idoneidad de un toldo es algo que está fuera de toda duda y que cada día es más utilizado entre los emprendedores españoles. Los propios comerciantes de lonas y toldos son los que nos han facilitado estos datos. Y aseguran que, este año, el número de pedidos ha aumentado bastante.

En la sociedad tecnologizada e informatizada en la que vivimos, un toldo no parece el mejor ejemplo para ilustrar el trabajo y la pericia de un visionario. Sin embargo, las apariencias engañan… y mucho. Desde luego, un toldo se ha convertido en la manera más simple de prevenir cualquier tipo de riesgo que afecte a nuestros productos y en la que más están confiando los emprendedores. Es lo que nos han comentado desde Toldos Clot, una entidad dedicada a la venta de este tipo de elementos. Según sus profesionales, jamás se han recibido tantas peticiones de toldos para escaparates como durante esta primavera.

Los resultados se notan

Hemos querido saber si los emprendedores que apostaron por incorporar un toldo el año pasado encontraron en él la solución a los problemas que venían arrastrando. Según nos han contado varios comerciantes, la verdad es que el toldo se ha convertido en uno de sus mejores aliados, puesto que ha permitido que desaparezca esa degradación del color de muchos de los objetos que se tenían que quitar de la venta y que ahora sí que se pueden encontrar a disposición del público.

De cara a este verano, hay que apostar por lo que sabemos que funciona. Los toldos son un claro ejemplo de ello. Así que, ¿por qué no? Ya hemos visto que esta acción implica beneficios que son muy difíciles de conseguir de otra manera. Ser visionario no tiene solo que ver con saber a ciencia cierta en qué mercado hay que operar. También tiene que ver con cosas simples como la que venimos comentando y que genera la principal diferencia entre el éxito y el fracaso.