A veces, lo que un negocio necesita para volver a funcionar no es una campaña más agresiva en redes, ni una web más moderna, ni siquiera un producto nuevo. Lo que de verdad marca la diferencia puede ser algo tan humano como tener a alguien al lado que te entienda, que te guíe y que te haga ver lo que tú, no seas capaz de ver con claridad por todo el agobio que llevas encima.
Eso es, ni más ni menos, lo que ofrece el mentoring.
¿Qué es exactamente el mentoring?
El “mentoring” no es una moda pasajera, aunque nos suene a eso por culpa de todo el uso excesivo de término en inglés que estamos viviendo en estos últimos años: en realidad, es una práctica profesional con décadas de historia en empresas de todo tipo, aunque es cierto que en los últimos años ha ido ganando protagonismo, sobre todo en el ámbito del emprendimiento y en los pequeños negocios que buscan dar un salto de calidad.
Esta práctica consiste en que una persona con experiencia y conocimientos contrastados (el mentor) acompaña, guía y aconseja a otra en su crecimiento profesional y empresarial.
Este acompañamiento no cuenta simplemente con “contar lo que a uno le ha funcionado”, sino que comprende todo un proceso estructurado en el cual se analizan objetivos, se detectan puntos débiles y se diseñan estrategias personalizadas para impulsar el negocio desde una nueva perspectiva.
¿Por qué puede marcar la diferencia en tu negocio?
Cuando una empresa lleva tiempo en marcha, es normal que entre en una especie de piloto automático; las cosas funcionan más o menos, hay facturación, pero también cierta inercia, falta de motivación o dificultades para afrontar los cambios del entorno. En este contexto, el mentoring del que te hablamos ayuda a romper esa rutina, a cuestionar lo establecido y a encontrar nuevas formas de hacer las cosas, sin perder la esencia del proyecto original.
Uno de sus puntos fuertes, es que, al no estar implicado emocionalmente en la empresa, el mentor puede ver cosas que tú no ves, detectar problemas, oportunidades o debilidades que se te escapan por pura cercanía. De hecho, muchas veces lo que frena a un negocio es más bien un problema de enfoque interno: decisiones que no se revisan, estructuras que se han quedado obsoletas, liderazgos que no funcionan o estrategias de marketing que no están alineadas con el público real.
Además, esta práctica también es muy útil para reenfocar la misión de la empresa. El mentor ayuda a reconectar con esa idea inicial, pero adaptándola a la realidad actual, que probablemente es muy distinta a la de cuando empezó.
¿Y las pequeñas empresas también lo necesitan?
Así es, de hecho, cada vez más autónomos, pequeñas empresas y startups están recurriendo al mentoring como una forma de relanzar su negocio sin tener que contratar consultoras enormes o servicios que, muchas veces, están muy por encima de sus posibilidades.
- El mentoring se adapta al ritmo de cada negocio y además es profundamente personalizado.
Por lo tanto, se construyen soluciones a medida. Si tu negocio es una tienda de barrio que quiere digitalizarse, un estudio creativo que no consigue crecer o una clínica que necesita organizar mejor su equipo, el mentoring se ajusta a ti. De hecho, cabe destacar que existen mentores especializados en casi todos los sectores y tipos de negocio, así que no hablan desde la teoría, sino desde la experiencia real.
¿Y el coaching es lo mismo?
Aunque a veces se confunden, no son lo mismo:
- El coaching se centra más en el desarrollo personal del profesional, ayudándote a mejorar habilidades como la comunicación, la toma de decisiones y la gestión emocional.
- El mentoring, por su parte, es más completo en lo empresarial: además de ese acompañamiento personal, incluye asesoramiento estratégico, análisis de negocio y guía concreta en la toma de decisiones.
Para que se entienda fácil: el coach te ayuda a sacar lo mejor de ti, mientras que el mentor te ayuda a aplicar eso a tu negocio con una visión más práctica y enfocada en resultados. No compiten, de hecho, pueden complementarse muy bien.
¿Qué aporta realmente un mentor?
¡Mucho! Un buen mentor te obliga a pensar, a tomar decisiones con mayor conciencia, a ver el negocio con más perspectiva y menos urgencias. Es esa persona que no te deja caer en la autocomplacencia, pero tampoco en el agobio, y por tanto, te mantiene en movimiento.
Además, aporta contactos, algo que muchas veces se subestima. Un mentor con trayectoria cuenta con una red de profesionales de confianza que puede abrirte puertas, recomendarte proveedores fiables o ponerte en contacto con potenciales colaboradores o clientes. Y esto, en un entorno tan competitivo como el que estamos viviendo, no tiene precio.
¿Cómo saber si necesitas un mentor?
En realidad, no es tan difícil saberlo: si estás pasando por una época complicada o tus resultados no reflejan el esfuerzo que realizáis tú y tu equipo, Toni Sánchez, experto en mentoring, nos invita a tomar acción ya.
Además, si cada vez te cuesta más tomar decisiones, notas que estás apagado y sin ilusión, no tienes a quién consultar sobre mejorar tu negocio o si simplemente tienes la intuición de que hay algo que podría ir mejor pero no sabes por dónde empezar… probablemente sea el momento de contar con un mentor.
También es una muy buena idea contar con sus servicios si estás en una etapa de transición: un cambio de modelo de negocio, una fusión, un cambio generacional o incluso un rediseño completo de tu marca.
En todos esos procesos es muy fácil equivocarse por exceso de entusiasmo o por miedo, y un mentor puede ayudarte a encontrar el equilibrio.
¿Cómo elegir al adecuado?
No se trata de buscar al más famoso ni al mejor en los perfiles de LinkedIn, sino al que encaje contigo. Un buen mentor para ti es aquel que ha vivido problemas parecidos a los tuyos, que tiene una forma de comunicar que te motiva y que entiende bien tu sector. Por supuesto, también es importante que haya química personal, ya que vas a trabajar muy cerca de esa persona.
Antes de comprometerte, es muy recomendable tener una sesión previa gratuita o una charla informal donde podáis ver si hay sintonía.
Tipos de mentoring.
¿Sabes que hay más de un tipo de mentoring? ¡Así es! Y en realidad tiene todo el sentido del mundo sin contamos con que estos servicios se ofrecen de manera totalmente personalizada. Puedes contratarlos online, presencial, pero aún hay más:
- Mentoring interno.
Una modalidad muy interesante es el mentoring dentro de la propia empresa, sobre todo cuando tienes un equipo que está creciendo o nuevos líderes que necesitan desarrollarse. En este caso, el mentor centra en profesionalizar la estructura del equipo y de asegurar que el conocimiento y la visión no dependen solo de una persona.
A la larga, el mentoring dentro de la empresa es muy importante, ya que, aunque tú mismo cuentes con estos servicios para mejorar tu visión de la empresa, piensa que tus trabajadores van por libre. Ellos acatarán tus órdenes, pero no sabrán aplicarlo como tú porque no han pasado por esa práctica, así que ya sabes: siempre es buena idea.
- Mentoring inverso.
Este tipo es muy interesante, sobre todo en empresas grandes. Aquí la persona más entendida es la más joven, y no la más mayor cómo suele ser. De esta forma, estos mentores enseñan a los directivos o veteranos cosas nuevas, sobre todo aquellas relacionadas con tecnología, redes sociales, herramientas digitales o nuevas formas de trabajar.
- Mentoring grupal.
En esta práctica el mentor trabaja con un grupo pequeño (pueden ser empleados, emprendedores, estudiantes…) y se suelen crear sesiones conjuntas donde, además del acompañamiento del mentor, también se genera aprendizaje entre los propios participantes.
Es muy útil para crear red de contactos, compartir dudas comunes y enriquecerse del recorrido de los demás.
- Mentoring entre iguales.
En este caso, el mentor y el empresario con el que trabajará están en niveles similares (por edad, por experiencia, por cargo…), pero se acompañan de forma horizontal. No hay una figura que sepa más, sino dos personas que se apoyan mutuamente en sus procesos de crecimiento, compartiendo lo que cada una sabe.
Este tipo de Mentoring suele ser popular entre profesionales freelance, socios de cooperativas, startups o incluso entre estudiantes universitarios que se ayudan a afrontar ciertas etapas juntos.
- Mentoring de liderazgo.
Este está muy enfocado para personas que están desarrollando o consolidando su papel como líderes: jefes de equipo, directivos o responsables de proyectos, ya que el mentor les ayuda a mejorar su estilo de liderazgo, gestionar mejor a sus equipos, comunicarse mejor y tomar decisiones más difíciles. Para lograrlo se enfoca en trabajar la mentalidad del líder, sus miedos, su visión y su capacidad para inspirar.
¡Así que ya sabes! Si reconoces que tu negocio necesita un empujón, el mentoring es para ti, no lo dudes.





