Medicamentos: principio activo y excipiente

La industria farmacéutica es un imperio. Tan presente en nuestras vidas, como desconocida. Aunque creamos que conocemos este sector, lo cierto es que solo conocemos la superficie: proporcionan medicamentos para que nos sintamos mejor, evitemos el dolor y paliemos algunas afecciones. Los medicamentos son una ayuda, aunque a veces, hacen mas mal que bien, sobre todo, debido a que no los conocemos. Es fácil caer en la trampa de tomar un mismo medicamento en diferentes situaciones, sin obtener el resultado esperado. Lo hacemos todos y es muy habitual. Otra cosa es que sea buena idea.

Como seres humanos que somos, imperfectos por naturaleza y con poca paciencia para soportar los males, nos encontramos inmersos dentro de un entorno químico. Este entorno, se compone de sustancias que, al interactuar con nuestras células, pueden llegar a desencadenar respuestas de todo tipo en nuestro organismo.

Dentro de este amplio abanico de componentes, algunos facilitan que el organismo, funcione de forma correcta. A este tipo de compuestos químicos, se los denomina principios activos y, son los que conforman los productos que forman parte de nuestro día a día, conocidos como medicamentos y de venta, única y exclusivamente, en farmacias. Esto es algo que sabemos todos, aunque no llegamos a conocer a fondo cómo funciona el principio activo y la función de sus amigos, los excipientes. Por lo que vamos a aprovechar este artículo, para acercarnos al complejo mundo de la farmacología.

La creación de nuevos medicamentos, la innovación dentro de la sanidad y la farmacología, ha derivado en un creciente interés, sobre todo en lo que respecta a los medicamentos, menos nocivos para la salud. Es de sobra conocido que, abusar de este tipo de productos, sobre todo cuando no existe necesidad, no es buena idea. A veces, es mejor soportar un poquito el dolor de cabeza, en lugar de recurrir al analgésico de turno.

La finalidad del principio activo

Esta inquietud por saber más sobre los principios activos de los medicamentos y sus excipientes, nos surge en una visita a Globalk Farma, dedicados a la distribución de todo tipo de materias primas y packaging, al sector farmacéutico. Como bien nos dicen, un principio activo es, según establece el Real Decreto 1345/2007, “cualquier sustancia, ya sea de origen humano, animal, vegetal o químico, que se utiliza para elaborar un medicamento y que produce el efecto, para el que ha sido creado”. Tan concreto como ambiguo, con esta definición, los medicamentos, pueden variar en gran medida. Desde los que se crean y utilizan, para mitigar los dolores de cabeza o musculares, hasta los que se desarrollan con la finalidad de aliviar inflamaciones, infecciones respiratorias o ansiedad, entre otros muchos problemas de salud.

Este efecto, no se da exclusivamente en los medicamentos y fármacos, de hecho, en el mundo de la estética, los principios activos, han ganado mucha relevancia, sobre todo en lo relativo al cuidado de la piel. En el sector de la cosmética, los principios activos, son los ingredientes que se encargan de la función especifica del producto. Las funciones de cada principio activo, puede variar en función de su origen y, el objetivo para el que se utiliza. Siendo sus objetivos principales, reforzar la hidratación, renovar los tejidos conjuntivos o combatir el envejecimiento. Como todos escuchamos en los anuncios de la tele.

Por lo tanto, un principio activo, es aquella sustancia química o componente biológico, con el que se obtiene el efecto terapéutico del medicamento en cuestión. A diferencia de los excipientes, de los que hablaremos después, el principio activo, actúa dentro del organismo, para curar, como preventivo o a la hora de hacer un diagnóstico. Una misma sustancia activa, se puede encontrar bajo diferentes nombres comerciales o, como medicamento genérico.

Dentro de los principios activos, existen diversos grupos, de los cuales, los que citamos a continuación, son los más utilizados en nuestro país:

  • Analgésicos, con los que se busca la analgesia o alivio del dolor. Los más conocidos son el ibuprofeno, el paracetamol y la aspirina.
  • Antiinflamatorios, utilizados para disminuir la inflamación, la fiebre, la hinchazón y el enrojecimiento. Los más utilizados son el ibuprofeno, la aspirina, el dexketoprofeno y el naproxeno.
  • Relajantes musculares, para relajar los músculos y reducir la tensión provocada por la rigidez y, el dolor debido a los problemas musculares. Los más consumidos son el carisoprodol, la ciclobenzaprina o el diazepam, conocido como Valium.
  • Ansiolíticos, destinados a calmar o disminuir la ansiedad. Son muy recetados el diazepam, el lorazepam o el alprazolam, conocidos como Orfidal y Trankimazin respectivamente.

Los principios activos, son uno de los componentes esenciales a la hora de desarrollar medicamentos. Pero no se trata de los únicos ingredientes de los fármacos. Lo que se conoce como excipiente, es la sustancia carente de función terapéutica y, se añade al principio activo, de manera que sea más fácil su administración y distribución, dentro del organismo. Por lo que vamos a adentrarnos un poco más en este aspecto de los medicamentos.

Sin excipientes no hay medicamento

Basta con echar un vistazo al prospecto de cualquier medicamento, para saber que es mejor no leerlo. Aunque debemos hacerlo. En ellos, encontramos una lista de ingredientes en la que se incluye, algo más que el principio activo, cuyo nombre suele ser más raro. Se trata de los excipientes que, pueden tener nombre conocido como aspartamo, aceite de ricino o glucosa. Estos componentes, se añaden a los medicamentos para darles forma, consistencia, sabor o proporcionar cualidades que faciliten su uso y dosificación. Puede tratarse de colorantes, conservantes o sustancias con las que el medicamento, se deshace mejor en el organismo.

Por lo general, se suele considerar que los excipientes, no ejercen ningún efecto farmacológico y que son inertes. Sin embargo, algunos de ellos, si pueden llegar a presentar algún tipo de efecto o reacción, reconocido en determinadas circunstancias, como personas con alergia, intolerancia alimentaria, reacciones cutáneas, etc. Esto puede desembocar en reacciones adversas, con distinto grado de gravedad e importancia, desde una reacción alérgica leve, hasta un shock anafiláctico. Cuando se trata de este tipo de excipientes, se denominan excipientes de declaración obligatoria. Es decir, tienen que aparecer si o si, en la lista de ingredientes del medicamento.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), es la encargada de garantizar que esta información, relativa a los excipientes, este siempre actualizada y disponible. En conformidad con la normativa vigente, el prospecto y el etiquetado de todos los medicamentos autorizados en nuestro país, debe contar con la información más actualizada en lo que, a excipientes de declaración obligatoria, respecta. De manera que tanto el personal sanitario como los pacientes, tengan a su disposición, la información necesaria para hacer un uso correcto y adecuado, de cada medicamento.

Los excipientes son, por lo tanto, sustancias que se añaden a un medicamento con objeto de facilitar su fabricación, conservación, estabilidad o administración. Algunos ejemplos de excipiente pueden ser:

  • Excipientes conservantes que evitan el crecimiento y proliferación de microorganismos.
  • Excipientes edulcorantes que mejoran el sabor.
  • Excipientes colorantes que permiten identificar el medicamento.
  • Excipientes lubricantes que ayudan a facilitar la fabricación.

Se habla de excipientes de declaración obligatoria, cuando el excipiente en cuestión, debe incluirse, como hemos comentado, en el etiquetado y prospecto del medicamento, con la finalidad de advertir de los posibles efectos adversos y, problemas que pueda causar.

Teniendo en consideración todo lo expuesto, no es de extrañar que sea tan importante conocer los excipientes, como el principio activo. Sobre todo, cuando se trata de excipientes de declaración obligatoria. Las razones más evidentes para que sea así, son la seguridad, la información y la comunicación con el médico o farmacéutico. En el caso de padecer alguna alergia o intolerancia a ciertos excipientes, es fundamental no tomar medicamentos que lo contengan. Algo que es posible hacer si se dispone de la información necesaria. Cuando existe algún motivo de preocupación sobre los excipientes que incluye un medicamento, es imprescindible hablarlo con el médico o farmacéutico, de manera que se pueda encontrar la alternativa adecuada.

La información sobre los excipientes de un medicamento, incluida las de los excipientes de declaración obligatoria, se encuentra en el prospecto de todos los medicamentos. Además de que siempre se puede consultar al médico o farmacéutico, en el caso de duda sobre alguno de ellos.

Según la normativa vigente actual, se exige que todos los medicamentos, incluyan en el envase y el prospecto, toda la información sobre los excipientes de declaración obligatoria, necesaria para que su uso sea seguro. Si contienen alguno de los excipientes reconocidos como de declaración obligatoria, debe aparecer en el mismo envase del medicamento, en el apartado concerniente a la composición. Aunque la normativa, permite que algunos excipientes, solo se incluyan cuando la cantidad que entra en contacto con el organismo, es superior a una cantidad concreta y previamente determinada. Esta cantidad se denomina como Cantidad Máxima Diaria (CMC) y es la que puede tolerar el cuerpo antes de producir reacciones.

Un tema de lo más extenso y complejo. Principios activos y excipientes, son los componentes de los medicamentos y, en consecuencia, hay que conocerlos y prestarles la atención necesaria. Sobre todo, cuando hay que tomarlos.

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