Conviértete en un visionario de la decoración

Hace unos meses heredé una casa de mis padres en Almería. El piso tenía ya unos años, así que necesitaba de una buena actualización tanto de obra como de muebles. Se notaba mucho que no era ni de lejos nuevo y para una persona joven como yo la verdad es que no pegaba ni con cola. Pero lo cierto es que una vez que por el piso no había tenido que pagar nada, acometer una pequeña reforma para dejarlo a mi gusto no resultó nada complicado y me he vuelto una visionaria en temas de decoración, algo que me ha llevado incluso a ahorrar dinero.

Os cuento. Lo primero que había que hacer allí era deshacernos del dichoso gotelé que tanto se llevaba hace unos años. Ay, amigos, no es el mismo precio este trabajo que el de una pintura normal. Así que al final me lie la manta la cabeza y me decanté por hacerlo yo misma. Este tipo de obra en un piso de unos cien metros puede rondar tranquilamente los tres mil euros, y tanto dinero la verdad es que no tenía.

Al vivir en casa de mis padres de prestado la verdad es que no me importaba tardar un poco más, así que fui haciéndolo poco a poco. En lugar de picar el gotelé de las paredes, opté por algo más sencillo: taparlo con una especie de pasta que luego simplemente hay que allanar y lijar para que quede lisa. Como en el techo no tenía este tipo de pintura, el proceso fue más sencillo. Todavía me duelen los brazos, pero mereció la pena.

pepin

Encuentra piezas modernas en Muebles Pepín.

Una vez que estaba a ello y que había decidido cambiar también las puertas y los rodapiés de madera de color roble por lo que se lleva ahora, en blanco, decidí tirar ya todo antes de pintar para que nada me estorbase. De esta forma me libré de tener que tapar el rodapié con la cinta de carrocero y hacer la misma operación con las jambas de las puertas.

Hecho esto llegó el momento de colocar el rodapié, que es algo muy sencillo y lo hice yo misma también, y poner las puertas. La verdad es que para esto último sí que tuve que llamar a un carpintero, porque ya es algo más complicado, y he aprendido que la calidad de las obras se mide por los acabados de las mismas.

Pues bien, aquí tuve mi momento visionaria de la decoración y del que estoy muy orgullosa. En casa de mis padres había esa mítica puerta que no sabemos muy bien para que vale entre el pasillo y la entrada. ¿Alguna vez la habéis visto cerrada en una casa? Sería un completo estorbo. Pues decidí ahorrarme el coste de la puerta y no cambiarla. Directamente sacar la que había y no poner otra. Eso sí, lo que hice fue montar una especie de marco de puerta del mismo color blanco de las demás para que hiciese como un arco decorativo con la madera y los remates quedasen bonitos. Además, si no sustituía el marco de la puerta, la parte de parqué que hasta entonces había sido tapada por el que teníamos se quedaría a la vista con un color diferente, y barnizarla o tratar de disimularla solo haría que se viese más.

Hice lo mismo también con la puerta del salón, ya que me di cuenta de que nunca había visto esa puerta cerrada. Más bien todo lo contrario, y tenerla abierta daba mucha amplitud a la estancia y hacía incluso parecer mayor la parte de la entrada, del vestíbulo, que es muy pequeñito. En este caso el ahorro fue mucho mayor, ya que la puerta del salón era doble, de esas con dos hojas y con cristal en medio, que son mucho más caras a la hora de comprarlas. Con todo lo que me ahorre en estas dos puertas casi pago las de las demás habitaciones.

Pues tras esto cambié los enchufes y los embellecedores de las llaves de la luz para dar un aire más moderno a la casa y lo completé todo con mobiliario de la tienda de muebles de Almería Muebles Pepín, donde puedes encontrar toda la variedad que quieras de estilos, desde los más modernos hasta los más clásicos y siempre de buena calidad.

Deja un comentario