Todo aquello que se relaciona con la sostenibilidad y la ecología se ha convertido en esencial en la gran mayoría de los sectores. Evitar que el planeta siga dentro de ese proceso destructivo a causa del ser humano es una de las principales metas de la mayoría de las empresas que buscan la mejor manera de llevar sus procesos de manera ecológica y sostenible, volviéndose más respetuosas con el medio ambiente.
En la actualidad, son muchas las formas de ser ecológico y obtener beneficios para el medio ambiente y la calidad humana, sin olvidar los resultados más favorables que puede tener una empresa. En este aspecto, entran en juego los compresores de aire. Recurrir a este tipo de aparatos más ecológicos hace directamente que las empresas se tornen más ecológicas dentro de sus líneas de producción. En la actualidad, existen opciones mejoradas que afectan en menor medida al medio ambiente.
Un sistema de aire comprimido puede llegar a reducir el consumo energético de una empresa hasta en un cuarenta por ciento, al mismo tiempo que las emisiones de CO2 disminuyen de forma muy significativa. Lo que, a su vez, supone un ahorro económico sostenido a largo plazo, gracias al uso de tecnologías eficientes, la recuperación del calor y la supervisión inteligente.
Dentro de un contexto industrial que se orienta cada vez más a lo sostenible, los compresores de aire ecológicos juegan un papel clave. Aunque el aire comprimido es algo que suele pasar desapercibido, suele suponer hasta un cuarenta por ciento de la factura energética de una fábrica y el consumo energético supone sobre un ochenta por ciento del coste del ciclo de vida de una instalación de aire comprimido.
Siendo así, la optimización de este tipo de sistema no consiste en una mera decisión responsable con el medio ambiente; al mismo tiempo, consiste en una estrategia empresarial inteligente.
Compresores de aire: una evolución beneficiosa y verde
No se puede negar ni ignorar que el uso de los compresores de aire ha constituido una parte esencial dentro de la evolución de diversos procesos industriales. Desde la fabricación hasta los talleres de reparación de vehículos, recurren al uso de compresores de aire que alimentan brazos robóticos, herramientas y otros muchos elementos, como nos explican en Airmac Compresores, expertos en la distribución de compresores de aire de todo tipo.
Los compresores de aire son capaces de alimentar lijadoras, secadoras y otros equipos que antes se realizaban de forma manual. Este tipo de herramientas neumáticas permite que los trabajos se completen con mayor rapidez y precisión. A medida que las industrias avanzaban, las empresas buscaban maneras de ahorrar en costes y aumentar la eficiencia de todos los procesos que realizaban. Una de las maneras más sencillas de conseguirlo era buscar opciones más ecológicas, entre las que se incluían los compresores de aire más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.
Como es sabido por todos, la sostenibilidad se ha convertido en un tema prioritario a nivel mundial, algo que no es ajeno ni diferente para los fabricantes de compresores de aire. Los nuevos modelos son más respetuosos con el medio ambiente de lo que eran y en la mayoría de ellos se utilizan variadores de velocidad que hacen que aumenten su eficiencia y ahorren energía. Otros factores comunes a estos compresores son que carecen de aceite en su uso, por lo que la producción realizada con ellos resulta más limpia.
Los controles de estos compresores son más sofisticados; cuentan con una tecnología más actualizada que permite una optimización continua de los procesos de producción. Esto, al mismo tiempo, garantiza un funcionamiento más eficiente de los demás equipos de la empresa, lo que implica un aumento global de la eficiencia del sistema. Algunos de los cuales son capaces de monitorizar los fallos del mismo y alertar a los empleados cuando es necesario que se realice un mantenimiento. Lo que supone un ahorro considerable de tiempo.
El aire comprimido es una parte esencial de muchos procesos industriales dentro de la manufactura, la alimentación y las bebidas, la automoción o la industria farmacéutica. Sin embargo, su producción es intensiva en energía, por lo que es fundamental contar con sistemas optimizados y evitar elevados costes energéticos, innecesarias emisiones de CO2, pérdida de eficiencia debido a fugas o sobrepresión y equipos que funcionen en vacío o fuera de su punto óptimo de funcionamiento.
Son muchas las empresas que no son conscientes del impacto energético del aire comprimido en una instalación común, donde puede suponer hasta el cuarenta por ciento del consumo eléctrico total y el ochenta por ciento del coste total de propiedad, como ya hemos comentado. Gran parte de esta energía se pierde por una serie de ineficiencias fácilmente evitables. Razones por las que la reducción del consumo energético de estos sistemas tiene un impacto directo y fácilmente medible en lo que respecta a la sostenibilidad y los costes operativos.
Reducción del impacto ambiental y sus beneficios
Cada vez es más frecuente recurrir a los compresores sostenibles, por lo que es fundamental conocer algunas de las maneras con las que se reduce el impacto ambiental de estos sistemas tan necesarios. Puede reducirse el consumo energético con tecnología VSD (acondicionamiento de velocidad variable), con compresores capaces de adaptar de forma automática la velocidad del motor a la demanda real de aire comprimido. Esto hace que se puedan evitar los picos de consumo y funcionamiento que son verdaderamente innecesarios, lo que reduce de forma notable el gasto en energía.
Con la recuperación del calor, se reutiliza hasta el noventa por ciento de la energía. Durante el proceso de compresión, la mayor parte de la energía se convierte en calor. En vez de dejar que se disipe en el ambiente, es posible recuperar hasta el noventa por ciento del mismo y reutilizarlo en otros procesos como calentar el agua, apoyar procesos de limpieza o el funcionamiento de la calefacción de las instalaciones.
Recuperar el calor hace que se reduzca el consumo de los combustibles fósiles y las emisiones asociadas, con lo que se produce una mejora en el balance energético.
Otro de los métodos para convertir los compresores de aire en sistemas sostenibles es la supervisión inteligente con sistemas digitales. La digitalización se ha convertido en una gran aliada de la sostenibilidad. Las soluciones de supervisión avanzada hacen posible que se controle el rendimiento de los sistemas en tiempo real y se puedan detectar ineficiencias antes de que estas se conviertan en problemas de mayor gravedad.
El mantenimiento y la modernización de estos equipos son igualmente esenciales; un compresor mal mantenido puede consumir más energía de la que verdaderamente necesita. Por lo tanto, realizar un mantenimiento periódico va a garantizar que el sistema funcione siempre dentro de los parámetros óptimos de rendimiento. Cuando se trata de la actualización o la sustitución de los equipos de instalaciones antiguas, la rentabilidad suele ser mayor de lo que parece en un principio. Aunque la inversión inicial pueda resultar elevada, el ahorro que conlleva reduce su amortización.
Ejecutar auditorías energéticas de los sistemas de aire comprimido permite obtener un análisis detallado de todo el sistema y su funcionamiento, por lo que se pueden identificar fugas, sobrepresión, dimensionamiento incorrecto y oportunidades de ahorro energético. Una auditoría es el primer paso hacia las instalaciones de aire comprimido sostenibles y eficientes.
En consecuencia, de estos aspectos de mejora se obtiene una serie de beneficios, tanto a nivel económico como ambiental. Dentro de la lista de beneficios encontramos la reducción en los costes energéticos, la reducción de la huella de carbono, una mayor fiabilidad del sistema, el cumplimiento de normativas ambientales tanto actuales como futuras y una mejora de la competitividad industrial. De hecho, la reducción del impacto ambiental de los sistemas de aire comprimido no es únicamente cuestión de sostenibilidad medioambiental; supone una decisión estratégica para todo tipo de negocio.
La tecnología verde, como los compresores de aire de velocidad variable, requiere un menor consumo de energía para funcionar, lo que supone un ahorro económico notable a largo plazo. En las instalaciones de mayor tamaño, el ahorro es todavía más notable. Por otro lado, estos compresores de aire presentan menos problemas de rendimiento y mantenimiento a lo largo del tiempo y son una excelente ayuda a la hora de obtener una línea de producción más eficiente. Lo que supone un menor tiempo de inactividad y una producción más eficiente con un tiempo inferior de inactividad y menor inversión económica en mantenimiento.
Al estar libres de aceite, en el caso de los compresores ecológicos, no emiten humos y gases contaminantes, por lo que su uso contribuye a mantener el aire más limpio dentro de las instalaciones en las que son utilizados.
Todo lo que implica el uso de compresores de aire sostenibles supone una mayor variedad de opciones ecológicas que se pueden adaptar a más funciones y usos. Son muchas las herramientas y máquinas que utilizan el aire comprimido para funcionar, por lo que recurrir a compresores de velocidad variable o cumplir con ciertos aspectos en su mantenimiento permite gestionar la demanda de toda la maquinaria y los procesos que se llevan a cabo en una fábrica, obteniendo los mejores resultados a nivel ecológico.





