Desde hace un tiempo hemos visto cómo los food trucks han tomado protagonismo en muchos lugares de ocio de nuestra geografía. Muchos de ellos parecen sacados de una película estadounidense. Ahora los vemos como una alternativa gastronómica ya habitual, puesto que estamos en un país en el que el tapeo y el quedar a tomar algo son una religión.
No hablamos del clásico capricho festivalero; lo hacemos de algo que ya es parte del paisaje urbano y rural. Un auge importante que no se debe a la casualidad y del que queremos hablar aquí largo y tendido.
Algo muy norteamericano que se ha españolizado
Podemos decir que antes de su desembarco ya los veíamos en el cine de Hollywood. Seguro que viste en la gran pantalla el típico camión tuneado que servía igual tacos al pastor que hamburguesas. A España llegaron con la famosa crisis de 2008, cuando los chefs más jóvenes estaban cansados de las cocinas de los hoteles o de estar parados.
Por este motivo, como nos confirman los profesionales de Bull Roller Foodtruck, muchos cocineros y emprendedores se cansaron y tomaron la decisión de montar su propio negocio móvil. Al comienzo era raro verles, puesto que pocos eran los festivales en los que estaban presentes, como el Low o el Arenal Sound. El caso es que funcionó realmente bien el clásico boca a boca. Actualmente, las cosas han cambiado, ya que existen más de 2.000 food trucks en el caso de que se sumen los más informales que hay en toda España.
Motivos de su éxito
La verdadera razón de su gran aceptación es que nuestro país es perfecto para ello. Contamos con calle, sol y a la gente le encanta picar sin que sean necesarios los compromisos. Los food trucks no demandan ni reservar ni te mirarán mal si acudes a uno de ellos en chancletas.
Se aparcan en una plaza, ponen música y es posible contar en nada con muchas personas haciendo cola. El caso es que no solo hablamos de ciudades grandes o capitales de provincias; hay pueblos más o menos importantes que también cuentan con ellos y se pueden ver hasta ciertos guiños a la gastronomía local en algunos casos.
Un gancho que funciona con todas las edades
En un comienzo se pensaba que era algo de millennials que tenían Instagram o TikTok, pero lo cierto es que es un pensamiento erróneo. Los food trucks han apostado por la personalización en su oferta gastronómica y ahora los podemos ver ofreciendo productos “sin lactosa” o “con extra de queso”. Conviene no olvidar que cuentan con unas temáticas que enganchan a mucha gente, sin duda. Lo que sí es cierto es que los festivales han ayudado a su éxito.
La apuesta por ellos, un negocio, sociedad y futuro en bandeja
Los food trucks no son una burbuja. d. Si eres emprendedor, hablamos de un negocio rentable. El hecho de montar un camión cuesta de 30.000 a 60.000 euros; si es de segunda mano, será la mitad, además de que deberá sacarse la licencia municipal. Se gasta en gasolina y gas, pero los márgenes pueden ser de hasta un 70% en productos específicos.
En los pueblos reviven las plazas muertas, se crea trabajo para la gente joven y para los ayuntamientos supone la recaudación de una serie de tasas por cada metro aparcado del vehículo. Hay ciudades como Barcelona que han conseguido atraer a turistas que gastan mucho más dinero, y Madrid hace uso de ellos en los eventos de empresa o los polígonos. Para el sector de la hostelería fija, estamos ante una competencia legal que lo que hace es obligar a la innovación. Hay bares que antes optaban por servir el típico bocadillo de tortilla que ahora se arriesgan a probar fusiones.
En el caso del bolsillo medio, en tiempos de subida de precios, por 9 euros pueden tomarte algo en lugar de los 20 en una terraza de las llamadas “fijas”.
Los problemas también existen
Hay que ser conscientes de que algunas regulaciones municipales son un verdadero desastre, desde una Sevilla que se ha mostrado inflexible hasta otra como Madrid que opta por la flexibilidad. Pensemos que las basuras después de comer suelen generar muchos roces con los vecinos, ruidos o competencia desleal con los bares. En cuanto a calidad, no todos optan por utilizar calidad en sus platos; los hay que calientan precocinados y que cobran a precios altos. Todo esto tendría fácil arreglo con unas normas en todo el país unificadas, inspecciones en materia de sanidad regulares y aparcamientos.
Novedades que se esperan
Dentro de 5 años seguro que los food trucks van a ser complicados de parar. Se esperan camiones eléctricos, apps que te avisan de la distancia a la que tienes tu camión, etc. Nuestro país es perfecto, puesto que se vive la vida y hay un gran gusto por disfrutar de la comida. Por este motivo, la apuesta por los food trucks parece exitosa: economía local, juventud activa y unas mesas llenas en las que no habrá espacio para el gasto en exceso.
¿Un lugar para todos?
La vez siguiente que veas un camión de este tipo, solo tienes que pedir o charlar con el chef. El factor humano está muy presente y es que estamos ante algo más que una simple comida, puesto que es posible reinventarse, disfrutar del sabor y todo ello en un establecimiento sobre ruedas.
Son cada vez más demandados
Como decíamos antes, ahora es posible verlos en muchos sitios, desde el Retiro en Madrid hasta las playas de La Manga del Mar Menor o en algunos pueblos de Valladolid. Ahora es un lugar que no nos hace pensar en películas de Hollywood y sí en tapeo actual en el que se llenan las barriguitas. Eso sí. No todos triunfan y unos tienen más éxito que otros. La diferencia estriba en la calidad, principalmente.
Un lugar adecuado para el diseño
La gente se fija primero en los camiones, no en el menú como tal. Si no es atractivo, lo cierto es que pasaremos de largo. Aquí lo importante es llamar la atención y siempre es vital que cuente una historia visual, con colores vivos, pero sin nada hortera, vinilos con fotos que tengan comida jugosa y, cómo no, nombres que de verdad enganchen a los potenciales clientes.
¿Cuáles son los detalles más importantes?
Veamos cuáles son:
La visibilidad y la altura
Aquí hay que elevar la ventana de servicio para que se pueda ver desde lejos. Debes poner un toldo extensible acompañado de mesas plegables debajo, puesto que, aunque la gente coma de pie, si le das bancos y sombras, se quedará bastante más.
Música y luces
Son muchas las opciones, desde altavoces con playlist chill a guirnaldas de bombillas para la noche. En invierno, un radiador exterior y mantas para la cola, por ejemplo.
La limpieza es necesaria
En este sentido, no hay excusas, puesto que la parrilla debe estar reluciente, sin que haya grasa por fuera. No olvidemos que un cartel hecho con amor y guantes puede generar confianza.
Los hay muy currados, con diseños llamativos que casi parecen dignos de postal, que suelen ser aquellos en los que las colas suelen ser eternas.
Menú reducido, pero impactante
La gente no tiene ganas de libros con 20 platos, desea mirar unos segundos y luego decidir. Hablamos de que sean cinco o siete opciones y que haya algunos platos estrellas, dos versiones y una serie de extras.
Los detalles de verdad que venden
- La calidad en los ingredientes es importante: Cuando se piensa en la carne, debe ser de calidad; el pan artesano y las verduras deberán ser, siempre que sea posible, de los mercados locales.
- Una personalización viva: Aquí se busca el impacto y fidelizar.
- Especiales del día: Es bueno poner lo que habrá destacado esa jornada y se puede anotar en una pizarra mediante la clásica tiza. De igual forma, también recordemos que es bueno anunciarlos en las redes.
- Veganos y sin gluten: Como mínimo, debe haber una opción, puesto que ello puede atraer de manera importante a las familias.
Experiencias completas que hacen que sean más que comidas, un momento especial
Cuando se come en un food truck, estamos ante un espectáculo, puesto que el chef fríe en directo, salpica aceite y todo está a la vista del cliente. Algo que tiene mucha importancia son los detalles sensoriales.
Olores y humos
La parrilla debe estar abierta, pero sin olvidar que deberá estar controlada por seguridad. El aroma, cuando es bueno, hace bastante por captar a los clientes.
Serviciales y rápidos
Los trabajadores deben ser sonrientes y preguntar por el nombre, algo que siempre gusta. No dedicar demasiados minutos, puesto que el servicio debe ser rápido, pero siempre atento.
Envases atractivos
Podemos comentar la necesidad de reciclados con el logo impreso, sin plásticos que sean cutres. Por este motivo merece la pena contar con pinchos y las clásicas servilletas.
Zona chill
Una buena opción son las mesas altas con taburetes, enchufe para los móviles, cargadores comunes y, por ejemplo, conexión gratuita con la compra que realice el cliente.





