Las residencias españolas se preparan para el aumento del envejecimiento en España

Hay algunos mecanismos y datos que nos permiten conocer cosas que van a suceder en el futuro y que tienen un margen de error bastante reducido, por no decir inexistente. Todos esos datos que nos proporciona la demografía y la pirámide de población de un territorio determinado constituyen una fuente constante de información que no podemos obviar y a la que hay que prestar la máxima de las atenciones.

Hay algunos mecanismos y datos que nos permiten conocer cosas que van a suceder en el futuro y que tienen un margen de error bastante reducido, por no decir inexistente. Todos esos datos que nos proporciona la demografía y la pirámide de población de un territorio determinado constituyen una fuente constante de información que no podemos obviar y a la que hay que prestar la máxima de las atenciones. Si la prestamos, podremos anticiparnos a alguna de las necesidades que se van a desarrollar en el futuro y podremos preparar el camino para sacar el máximo beneficio de ello. En otras palabras, podremos ser visionarios.

La pirámide de población es muy clara en un caso como el de España. Vivimos en un país envejecido y que, además y por si fuera poco, va a envejecer todavía más, sobre todo a causa de que la generación más numerosa de todo el siglo XX está a las puertas de la jubilación. Eso implica varias cosas, pero la más importante para cualquier empresario o persona que tenga un cierto carácter emprendedor es que va a aumentar el número de servicios y productos destinados a personas mayores que se van a demandar en nuestra sociedad.

Por eso, es importante enfocar nuestras estrategias a esa gente mayor u orientar nuestros servicios a los mismos. Cuanto mayor sea nuestro público objetivo, más opciones tendremos de obtener éxito en nuestra actividad. Y si, además, lo vamos preparando con tiempo, todavía mejor. Todo aquel que esté pensando en dedicar su actividad a la gente mayor va a contrarreloj porque España envejece a pasos agigantados con cada día que pasa. Así que hay que ponerse las pilas desde ya si no queremos ver cómo otros nos adelantan por la izquierda y la derecha. Es así de simple.

Que en España el envejecimiento vaya a seguir siendo una característica típica de nuestros pueblos y ciudades de cara a las próximas décadas es algo que ha incentivado de alguna manera que empiece a haber interés en levantar residencias de ancianos. Pensadlo bien: es un negocio redondo. Dispondremos de una enorme cantidad de personas susceptibles de convertirse en clientes y, además, se trata de un servicio demandado cada vez por más familias por el simple hecho de que no tienen el tiempo suficiente como para cuidar de los suyos como realmente merecerían. En esos casos, la residencia es una opción perfecta.

¿Cuántas residencias existen a día de hoy en España? El dato más reciente lo podemos encontrar en la web Inforesidencias, en la cual, en el año 2020, se aseguraba que el número de residencias era 5.400 y las plazas totales que ofrecían ascendían a 373.000. El dato puede resultar espectacular si decidiéramos cortar el párrafo ahí, pero hay que añadir que el volumen total de personas de más de 65 años ya supera los 9 millones de personas en España. O lo que es lo mismo: más o menos, de cada 20 personas en edad de jubilación, solo una puede acceder a una residencia. Un dato muy pobre, sin duda, y que habla de la necesidad de un aumento de la inversión en este sector.

Otro de los datos que nos demuestran que hace falta más empuje en este sector nos lo ofrece una noticia del diario El País que fue publicada en enero del año pasado. En ella, se dice que España necesita 70.000 plazas más en las residencias para cumplir con los estándares de la OMS. Sin duda, todas las cifras y sensaciones que nos deja este sector giran en torno a lo mismo, a esa necesidad imperante de hacer que haya más sitio para los ancianos en las residencias. Y, por eso, este sector es una fuente de crecimiento enorme.

Un aumento de la demanda de camas articuladas marca el camino 

Teniendo en cuenta el crecimiento tan acelerado del envejecimiento en un país como el nuestro, no nos extraña que se haya multiplicado la demanda de camas articuladas. Nos lo cuentan desde Cuidaria, cuyos empleados nos han informado de que las principales clientas son las clínicas de ancianos que están ampliando plazas, que acaban de abrir sus puertas y que han visto en ese aumento de la edad media de la población española una oportunidad para potenciar su negocio. Sin duda, es un acierto: todos los productos y servicios dedicados a la tercera edad en España van a ser muy rentables a corto plazo.

Cada vez más gente se da cuenta de lo que implica todo lo que estamos comentando. Y no es para menos. La demografía afecta a la sociedad y a las empresas que la constituyen, que se tienen que adaptar a un público que va cambiando y que, en nuestro caso, va siendo cada vez más anciana. Ni que decir tiene que adaptarnos a eso es clave para conseguir el objetivo económico que las empresas persiguen sin cesar.

 

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