El mejor visionario es aquel que ve en la Educación el mejor método para el desarrollo de su país

Construir y desarrollar un país no es un asunto en absoluto sencillo. Es algo que nadie duda lo más mínimo y que tiene mucho que ver con un aspecto como lo es la Educación, que es vital para tratar de formar personas que, en el futuro, sean las encargadas de construir todos los avances con los que intentemos edificar nuestra nación. Es evidente que este trabajo es arduo y que requiere de un tremendo esfuerzo por parte de todos aquellos actores que estén implicados. Es una labor que, además, no se puede conseguir de un año para otro y que se trata de una cuestión que debe ser trabajada a largo plazo.

Con todo lo que os hemos comentado, parece lógico pensar que la labor de Educación es algo en lo que es necesario tener un carácter visionario. Es evidente que es importante que haya personas que sepan operar de una manera a largo plazo y no cabe la menor duda de que hay que tener una visión estratégica si lo que queremos es obtener el beneficio que otorga la educación que es necesaria para hacer de nuestra sociedad algo mucho mejor.

Es evidente que la inversión en Educación siempre es elevada porque requiere de una buena nómina de proyectos y personas implicadas. Por poner un ejemplo, hablaremos de una comunidad como lo es Castilla – La Mancha, que este 2020 presentó un presupuesto en Educación que es de 1.850 millones de euros según recogió una noticia publicada en la página web Magisnet. Teniendo en cuenta que esta región no es, ni de lejos, la más poblada ni la más joven de España y que solo estamos hablando de una de las 17 autonomías que configuran nuestro país, nos podemos imaginar la inversión total que es necesaria en el conjunto del Estado para garantizar una Educación de calidad.

Todo lo que tiene que ver con los presupuestos destinados a una partida como de la que estamos hablando generan polémica. Ya lo vimos cuando el ejecutivo de Mariano Rajoy, allá por el año 2012, presentó sus primeros Presupuestos Generales del Estado buscando reducir el presupuesto en Educación en más de 10.000 millones de euros, tal y como anunciaba la noticia que os acabamos de enlazar de la página web del diario El País. Este es un asunto que, por cierto, tiene que ser concebido más allá de colores políticos puesto que han sido partidos de toda clase los que, en algún momento o zona de nuestra geografía, le han metido la tijera a la Educación. Justo lo que nunca hay que hacer.

Ser visionario en materia de Estado implica, de una manera innegociable, ver el papel de la Educación como algo fundamental en el seno de su país. Una nación se construye desde cada colegio y eso es algo que nunca tenemos que perder de vista. Hay muchas personas luchando, en España, por obtener una plaza en algún colegio o instituto y formar parte del engranaje educativo nacional. Desde Preparadores Valladolid nos han comentado que la generación de profesores y profesoras que se encuentran preparando unas oposiciones en materia educativa en los tiempos que corren es la mejor de la Historia. Y de eso tenemos que sacar el máximo partido posible. Nuestro país lo necesita.

Una necesidad para terminar de equipararnos con el resto de Europa

Siempre hemos escuchado decir que la Educación en España ha tenido una peor calidad, en líneas generales, que en el resto de Europa. Nosotros creemos que, en el pasado, eso ha tenido algo de cierto. Y, buscando entre las raíces del problema, encontramos el hecho de que España fue uno de los últimos países de Europa en abandonar un Estado dictatorial. La llegada de la Democracia hasta nuestros pueblos y ciudades permitió que, al fin, el sistema educativo se beneficiara de la libertad y, como consecuencia, creciera y permitiera crecer a todos aquellos niños y niñas que empezaban a forjarse un futuro.

Ahora, cuando se acaban de cumplir 45 años del final del Franquismo, podemos decir que nuestro país ha mejorado de un modo sustancial en materia educativa y que eso ha explicado, en buena medida, el desarrollo que hemos vivido en las últimas décadas. Pero eso no nos tiene que hacer que pensemos que todo el trabajo está hecho y que ya hemos cumplido con todos y cada uno de nuestros objetivos, porque la realidad es bien diferente. Nos queda mucho camino por recorrer y, para terminar de consolidarnos como uno de los grandes países de Europa en materia educativa, tenemos que seguir formando a los mejores profesionales del continente. Y el conjunto del profesorado español juega, desde luego, un papel que es fundamental y que nunca se puede perder de vista.