Que vuelvan las playas de los 80

Es inquietante comprobar cómo nuestras playas han ido cambiando de aspecto de una manera demasiado drástica de un tiempo a esta parte. Mientras que antes todos llegábamos en coche a ciertas zonas costeras, en bicicleta o autobús, y aparcábamos en descampados o zonas cercanas a la arena, ahora debes aparcar en calles estrechas porque se ha urbanizado toda la zona casi en primera línea de playa y no hay manera encontrar un hueco libre. Antes reservaban 50 metros de playa para ofertar alquiler de hidropedales y ahora tienes motos de agua, tablas de padle surf, etc.

Pero no es sólo eso, todo va mucho más allá. Los chiringuitos eran precisamente eso, chiringuitos, no auténticos restaurantes al más puro estilo de Florida. Antes podías bucear tranquilamente o hacer snorkel, que es como lo llaman ahora, y pasar horas bajo el agua, pero actualmente tienes que tener cuidado porque las embarcaciones de recreo y las motos acuáticas se acercan tanto a la costa que como te descuides te pasan por encima.

Personalmente prefiero la estampa antigua, donde encontrabas patinetes de agua blancos y chiringuitos con techo de bambú porque lo que hay ahora es casi más estresante que la ciudad. Estás tumbado en la arena, disfrutando de un rato de sol o de un buen libro de verano y de pronto oyes un rugido feroz que te recuerda que no estás en una playa paradisíaca sino en un trocito de arena minúsculo rodeado de un montón de jóvenes musculados que intentan chulearse con la moto acuática bien cerca de la costa para que las niñas monas les vean bien. A ti te entran ganas de cagarte en todo lo que se menea, pero chasqueas los labios asqueado y sigues con  lo que estabas haciendo, más que nada porque no puedes bajarlo de la moto y cogerle de las orejas como harías con un niño que se ha portado mal.

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Nada de relax, sólo movimiento o desenfreno

¿Dónde ha quedado la relajación vacacional? ¿Dónde están las chicas que se tumbaban al sol tranquilas sin que nadie intentase pasarles por encima como una apisonadora? ¿Y el sonido del océano, también ha desaparecido? Ahora sólo oyes móviles y mp3 a todo volumen mientras unos niñatos ríen y beben… ¿agua?

Yo a su edad me montaba en estos hidropedales y me lanzaba en picado contra el agua esperando vivir la mayor aventura de mi vida y ellos esconden alcohol en las botellas y ponen la música a todo trapo en la arena intentando lucir palmito y pensando que están por encima de todo y de todos. ¿Quién les ha enseñado educación? ¿Nadie?

Ahora las personas con dos dedos de frente siguen buscando la playa tranquila, casi desierta, donde nadie te moleste y puedas pasar un día relajado y en familia, el problema es que de esas quedan pocas ahora mismo y las sacan hasta en los artículos, porque son especiales. Como la Playa de La Herradura, en Almuñecar, donde aún es conocida por sus aguas cristalinas, o la Playa de Catarrijan, de ambiente nudista y con las mejores vistas que hay desde lo alto de la montaña. La Guardia, sinónimo de belleza, tranquilidad y escaparate incomparable…. Hay pocas, están en extinción porque cada día hay más turismo que las llena, pero esas pocas que quedan hay que preservarlas e intentar evitar que venga alguien a meterle mano a la tierra y al agua.  Si seguimos a este ritmo, como visionaria ecológica lo que veo es que vamos a acabar con lo más bonito del verano, del mar, del océano.