¡Una empresa virtual en un abrir y cerrar de ojos!

A día de hoy, a la hora de crear un negocio, lo que más echa para atrás a la gente –entre unos y otros inconvenientes, como el del importe necesario para abrirlo– es el hecho de tener que disponer de un local y de tener en existencia la cantidad de mercancía adecuada (no debe ser ni demasiada ni insuficiente), lo cual en estos tiempos de crisis, es difícil de calcular con exactitud y bastante arriesgado. Sin embargo, y a pesar de todo ello, yo siempre he pensado y dicho que cuando uno está convencido de que su proyecto es bueno, ¡pues tiene que intentar desarrollarlo por todos los modos para no tener un día que lamentarse de no haberlo hecho! Personalmente, siempre he estado convencido de que los pequeños pueblos españoles, así como mi región –Castilla-La Mancha–, eran injustamente despreciados y que merecían ser conocidos como mandaba Dios, porque albergaban en su geografía y cultura, al igual que otras regiones españolas o ciudades conocidas y muy turísticas, tesoros inestimables.

Por ello, con unos amigos de la universidad (dos de ellos catalanes) con los que había estudiado, decidimos crear nuestra propia empresa de turismo rural a nivel nacional –haciendo principalmente hincapié en la desconocida Castilla-La Mancha y en los pequeños pueblos españoles olvidados– y proponiendo, además, no sólo productos gourmets andaluces, extremeños, catalanes, valencianos, asturianos, etc., sino también manchegos (¡el queso manchego, por ejemplo, está de rechupete!). Optamos por crear una empresa virtual. Para ello, nos dirigimos a Cacplus, un centro de negocios ubicado en Barcelona que mis compis catalanes conocían y que gozaba de muy buena reputación. Según lo que nos dijeron y explicaron los profesionales de dicho centro, abrir un negocio virtual con ellos parecía ser un procedimiento bastante rápido, cómodo, fácil y económico. Nos ofertaban servicios de calidad: se encargaban, por ejemplo, de la solicitud de la denominación social ante el Registro Mercantil Central, de la redacción de los Estatutos Sociales,  etc. Por intentarlo, no perdíamos nada…

¿Qué es una empresa virtual? ¿Qué ventajas proporciona este tipo de sociedad?

 Ante todo, hay que saber que una empresa virtual es una estructura de tipo organizativa que responde a las necesidades del mundo moderno, o mejor dicho, del mercado actual al ofrecer estructuras distintas a las tradicionales y que responden, se adaptan y utilizan las nuevas tecnologías de la información de manera intensiva. Este concepto novedoso quedó reflejado en el año 1989, denominado organización trébol, una propuesta hecha por Charles Handy, en su libro “The age of unreason”. Posteriormente, en 1992 Davidow y Malone en su libro “The Virtual Corporation” en la que presentaban su particular visión del tema. Así pues, una empresa virtual es una sociedad que desarrolla su negocio a través de una realidad virtual gracias a Internet, lo cual es una gigantesca red de ordenadores que permite a miles y miles de personas por el mundo comunicar e intercambiar ideas, cosas, etc. Ahora, también van apareciendo nuevos elementos electrónicos que permiten ello, como por ejemplo los teléfonos móviles, las tablets y otros aparatos por el mismo estilo. Estas múltiples conexiones permiten que se pueda interactuar y haga posible cualquier comunicación de un sitio a otro del planeta. ¡Es algo revolucionario! En efecto, es verdaderamente un sistema increíble que contiene grandísimas ventajas competitivas, puesto que su flexibilidad y ligereza puede permitirle capturar nuevos o mercados emergentes que precisan de un desarrollo ultrarrápido y soluciones cuyo contenido tecnológico debe ser tremendamente preciso y elevado. Lo extraordinario con este procedimiento y forma de actuar es que las proyecciones financieras pueden ser muy importantes. Además, a través de ello se pueden pronosticar las ventas, los gastos y las inversiones de un periodo de tiempo. Asimismo, se pueden traducir los resultados esperados en los balances generales, estados de resultados y flujo de efectivo, etc. Se pueden prever y hacer tantas cosas con una empresa virtual que merece la pena por lo menos intentarlo. Nosotros nos estamos dando a conocer de manera bastante rápida y las expectativas de cara al futuro son bastante buenas. Personalmente, estoy contento porque nuestros alquileres rurales van viento en popa y he conseguido dar a conocer unos pequeños pueblos españoles y una región en la que nací y a la cual estoy muy apegado, así como poder promocionar unos productos típicos que dan trabajo a la gente de la zona. Todo ello, se lo debemos un poco también al centro de negocios Cacplus, ubicado en Barcelona quien nos supo dirigir, a mis socios y a mí, y quien nos creó nuestra empresa virtual en un abrir y cerrar de ojos y que a día de hoy funciona muy bien. ¡Estamos súper felices!